El patio trasero de Estados Unidos está revuelto. México tiene un pésimo cartel en Washington,donde los carteles del narcotráfico son una obsesión.El populismo no para de extenderse por América Latina. Y la crisis financiera amenaza con arruinar la bonanza económica que la región ha conocido en los último saños. Pero, después del olvido por parte de Bush, Barack Obama ha hablado en la cumbre de las Américas de una asociación entre iguales con el resto del hemisferio. Kennedy lanzó la alianza para el progreso; Obama ofrece diálogo, empezando por Cuba.
El embargo estadounidense dictado en 1962 es el chivo expiatorio castrista para justificar su fracaso económico.Pero la ineficacia del embargo es patente,y no sólo porque los programas sociales cubanos hayan sido financiados con subsidios extranjeros, antes soviéticos y ahora venezolanos. El embargo no ha aislado al castrismo, sino que a veces ha proyectado otra imagen:hace un año,cuando la Asamblea General de la ONU debatió el embargo, 185 países votaron en su contra, mientras que tres(Estados Unidos, Israel y la isla de Palau) lo hicieron a favor.
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